Trabajar con inteligencia emocional es clave en el ámbito profesional

5 buenas prácticas para trabajar con inteligencia emocional

Trabajar con inteligencia emocional puede brindarte beneficios significativos y desarrollar aún más tu carrera en el mundo actual, además de crear mejores relaciones y promover un ambiente de trabajo positivo. Y hoy te explicaremos cómo lograrlo.

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¿Cómo dominar el arte de trabajar con inteligencia emocional?

La inteligencia emocional es la capacidad de reconocer las emociones propias y de los demás, y de comprender los efectos que las emociones tendrán sobre las otras personas y el entorno. Esta comprensión se utiliza para guiar nuestros pensamientos y formas de respuesta.

Es un hecho que las personas que tienen un mayor cociente emocional en el trabajo son mejores en la gestión de sí mismos y de sus relaciones, y tienen una mayor satisfacción debido al incremento de la productividad.

En este artículo, te traemos 5 prácticas que te ayudarán a ir por el camino correcto en tu objetivo de trabajar con inteligencia emocional. ¡Toma nota!

1. Sé más consciente de ti mismo

Cuando eres capaz de identificar tus fortalezas y debilidades emocionales, eres una persona con un nivel pleno de autoconciencia. Saber lo que se siente y por qué se siente, de una manera particular, es una práctica clave para trabajar con inteligencia emocional.

Ser consciente de tus sentimientos te puede ayudar a comprender cómo los demás pueden percibir tus emociones. De este modo, es más fácil asimilar la forma en que te ven tus jefes o compañeros de trabajo, manejando y aprendiendo de la crítica constructiva.

De igual manera, descubrir en qué medida los sentimientos afectan tus acciones puede darte una idea de cómo influyen en tu desempeño laboral a corto, mediano y largo plazo.

Marcia Hughes y James Bradford Terrell facilitaron esta tarea cuando, en su libro titulado “El equipo emocionalmente inteligente” (2007), dividieron la autoconciencia emocional en 7 pasos. Conócelos a continuación:

  1. Sentir una emoción.
  2. Reconocer la emoción.
  3. Identificar más hechos.
  4. Aceptar la emoción.
  5. Reflexionar sobre las posibles razones por las que la emoción ocurre en ese momento, considerando otros sentimientos presentes o anteriores.
  6. Actuar sobre la emoción apropiadamente.
  7. Analizar la respuesta, así como su eficacia en la situación y lo que se puede aprender en el futuro.

2. Practica el autocontrol emocional

El famoso psicólogo estadounidense, Daniel Goleman, identificó el autocontrol como una parte crítica de la inteligencia emocional. Ser consciente de una emoción es un buen comienzo, pero el siguiente paso es aprender a gestionarla y reproducir la respuesta deseada.

Esto incluye reconocer formas y momentos apropiados para expresar tus sentimientos en lugar de simplemente reaccionar.

Así, las personas que poseen una buena autorregulación son capaces, entre otras cosas, de adaptarse bien a las situaciones cambiantes.

Si quieres mejorar tus habilidades de autocontrol, no dejes de echar un vistazo a las siguientes recomendaciones:

  • No permitas que el estrés laboral te afecte: tener pasatiempos fuera del trabajo es un excelente comienzo para hacer un plan de vida balanceado.
  • La calma, ante todo: es importante tener en cuenta que muchas situaciones están fuera de tu control. Mantener la calma te permitirá conservar tu enfoque.
  • Analiza y fundamenta tus decisiones: tomando en cuenta que las emociones influyen de forma drástica en la toma de decisiones, no olvides tomarte el tiempo suficiente para analizar todas las variables. Así, podrás hacer una elección más tranquila y racional.

3. Trabaja en tu motivación personal

Las personas con un alto grado de motivación, por lo general, están impulsadas a alcanzar metas y superar con creces sus expectativas.

No solamente eso, también se consideran altamente productivas, aman los desafíos y aprender nuevas competencias profesionales.

En este particular, entran en juego aquellas cosas que van más allá de las recompensas externas, como la fama, el dinero, el reconocimiento y la aclamación.

En cambio, cobra importancia la satisfacción de las necesidades propias y metas internas.

Tomando en cuenta lo anterior, que no te extrañe que esta sea una de las prácticas más importantes para trabajar con inteligencia emocional. Este entusiasmo, además, es contagioso para el resto de los integrantes del entorno laboral.

Saber por dónde comenzar es fundamental. Algunas formas en las que puedes practicar la automotivación hasta que eventualmente se conviertan en una rutina incluyen:

  • Establecer metas para ti mismo.
  • Construir ideas para alcanzar cada meta.
  • Crear tu propio sistema de recompensas.
  • Rodearte de otras personas motivadas.
  • Animarte a pensar positivamente.
  • Mantener un estilo de vida saludable.

4. Muestra tu lado más empático

Ser empático significa esforzarse por ponerse en el lugar de otra persona. De esta manera, no solo es posible comprender cómo se siente, también tendrás la posibilidad de elegir cómo responder a las conversaciones y situaciones con esa perspectiva en mente.

Esta habilidad es especialmente importante cuando surgen conflictos. La empatía también te ayuda a comprender mejor las distintas composiciones emocionales, y a tener en cuenta las dinámicas que surgen entre los demás.

Como sabemos que te interesa saber cómo poner en práctica la empatía en el trabajo, te traemos algunos consejos que te serán de mucha utilidad:

  • Toma decisiones inclusivas que reflejen los aportes de los demás.
  • Muéstrate dispuesto a aprender desde otras perspectivas.
  • Interactúa con personas fuera de tu círculo laboral común.
  • Ingresa a las conversaciones con humildad, escuchando y comprendiendo en lugar de centrarte en la necesidad de expresar tu punto de vista.

5. Desarrolla tus habilidades relacionales

El pilar final de la inteligencia emocional es poner todo esto junto para mejorar las habilidades sociales y la gestión de relaciones.

Más que ser amable y agradable, significa tomar las emociones de todos los involucrados para gestionar con éxito las interacciones sociales.

Es una destreza que debe ponerse en práctica en todas las carreras y, en especial, en trabajos en línea, donde las interacciones sociales suelen ser significativamente menores. Así, tus relaciones serán cada vez más efectivas, fructíferas y satisfactorias.

Las habilidades sociales importantes incluyen:

  • la escucha activa;
  • las habilidades de comunicación verbal;
  • las habilidades de comunicación no verbal;
  • el liderazgo;
  • y la persuasión.

Poner a punto dichas habilidades es tan fácil como escuchar activamente a los demás, prestar atención a la comunicación no verbal y buscar formas de resolver problemas y minimizar las tensiones cuando surja un conflicto.

¡Ahí las tienes!

Ahora que conoces estas 5 prácticas para trabajar con inteligencia emocional, estás listo para seguir creciendo y darle un giro a tu carrera profesional.

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