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Una funcionalidad muy valiosa de la realidad virtual: controlar el dolor

El dolor crónico en pacientes que han sufrido accidentes severos, quemaduras, etc., ha sido el foco de innumerables investigaciones y de muchos desarrollos tecnológicos en los últimos años. La tecnología ha intentado de diversas maneras ayudar a resolver este problema, desde el diseño de dispositivos que envían millones de pulsaciones eléctricas que eliminan las señales de dolor, hasta la utilización de lo que se llama hoy “tecnología distractiva”, es decir, tecnología que por medio de la realidad virtual, distrae al cerebro y evita que éste envíe señales de dolor al paciente.

Veamos cómo funciona: en primer lugar, nuestra percepción del dolor se determina en ciertos circuitos del cerebro que constantemente filtran la información que viene de nuestras terminaciones sensoriales. Cuando un paciente sufre de dolor crónico, el cerebro está interpretando señales que le dicen que “hay razones para el dolor”, y en consecuencia, el enfoque en el dolor hace que lo sienta, como la respuesta al estímulo. Incluso, cuando se anticipa que algo va a doler, la percepción del dolor real se agudiza….y duele aun más.

Sin embargo, se ha descubierto que la manera como experimentamos el dolor puede ser manipulada sicológicamente, al diversificar la atención del paciente hacia otros estímulos, que lo hacen olvidar el dolor.

Y aquí es donde entra la realidad virtual. En un experimento llamado SnowWorld, realizado por los doctores Hoffman & Patterson de la Universidad de Washington Seattle y el Harborview Burn Center, sobre la realidad virtual de inmersión, el paciente se coloca un headset de realidad virtual y entra en un mundo totalmente distinto al real, donde vuela por montañas de hielo, mientras lanza bolas de nieve contra los pingüinos, mamuts y muñecos de nieve que encuentra a su paso, y a la vez esquiva las que éstos le lanzan. De acuerdo con los resultados, la actividad distrae tanto que el paciente ni siquiera nota cuando el procedimiento acaba.

Es un juego de video tan poderoso, que es capaz de eliminar el dolor agudo de pacientes quemados, o con severas amputaciones, por ejemplo, aunque el efecto cesa apenas el paciente termina de jugar. El estudio piloto de SnowWorld realizado en 2011 concluyó que el efecto de este video juego es más efectivo que la morfina misma.

Hay muchos proyectos en desarrollo similares a éste. En el Queen Elizabeth Birmingham Hospital en el Reino Unido, por ejemplo, los pacientes se pasean por una realidad virtual ubicada en los paisajes rurales de Devon, en los que suben montañas o descansan en la playa, y la distracción de la atención les permite mitigar el dolor físico.

Si a estos paseos virtuales se les añade el atractivo de un juego, el cambio de foco del paciente a un estímulo mucho más interesante parece ser suficiente para controlar el dolor más intenso.

La combinación de la tecnología y el campo de la salud tiene las mayores posibilidades de desarrollo en un mundo en el que se busca cada vez más mejorar la calidad de vida de sus habitantes. ¿Has pensado en desarrollar juegos con fines terapéuticos? Hay un inmenso campo allí. ¡Piénsalo!