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¿Por qué Google se cambió el nombre?

Seguramente sabes que, en un movimiento que causó sorpresa para muchos, a principios de Agosto Google cambió su nombre a Alphabet. La empresa parecía estar tirando por la borda el valor financiero de una de las mayores marcas a nivel global, $400 billones, para ser exactos. Además, contradecía el principio de mercadeo que recomienda no cambiar de imagen drásticamente, si la actual es reconocida y rentable….se percibió como la locura de empezar de cero otra vez.

Pero la decisión tiene una base muy sólida: claridad de negocios para efectos de los inversionistas. Así, la empresa pasa a ser un holding, o conglomerado. Google mantiene los negocios híper rentables que son el legado de la empresa, como YouTube, Android, Calico, el motor de búsqueda y el área de mercadeo.

Todas las actividades de investigación, como las que mantiene la empresa en el área de salud y medicina, más la creación de productos nuevos, como el carro que se maneja solo, Google X, Nest y otros experimentos, pasan a ser de Alphabet.

Y es que a los inversionistas no les gusta ver mezcladas en sus finanzas las actividades lucrativas y sólidas con experimentos novedosos, por muy “sexy” que parezcan, pero que involucran un alto nivel de riesgo financiero. Por eso ahora Google reportará a sus inversionista dos sectores claramente diferenciados de su negocio: el corazón o centro del negocio (llamado generalmente el core business) y las actividades no centrales (o non core).

Y con la división de los negocios viene un reacomodo en el liderazgo de sus dos fundadores Sergey Brin dirigirá Google y Larry Page lo hará con Alphabet. Los expertos comentan que esta decisión parece sabia, porque permite a Page hacer lo que más le gusta y en lo que se ha destacado notablemente: pensar en grande, soñar, crear.

Y es que solo a una mente creativa y visionaria se le habría ocurrido que todos los libros del mundo pudieran un día estar contenidos en un mismo espacio, disponibles para cualquiera. Esperemos que hace ahora en Alphabet, con “licencia para crear”.